El presidente asegura que acatará la orden del INE de retirar tres conferencias mañaneras, aunque rechaza la decisión. Córdova pide amplia participación frente a los episodios de violencia.

México afronta dentro tres días un proceso electoral sin precedentes por al menos cuatro razones. En primer lugar, se trata de la mayor convocatoria de su historia, con más de 93 ciudadanos convocados a las urnas para elegir a 20.417 cargos públicos a escala federal y territorial. La pandemia de covid-19 añade excepcionalidad a estos comicios, como ha ocurrido en otros países en el último año. La violencia ha sacudido más que nunca las elecciones federales y locales, con el mayor número de agresiones a candidatos. Pero también es una cita particular por la campaña que la ha precedido, con un presidente omnipresente que cada mañana comparece para pronunciarse sobre los asuntos más relevantes y marcar el debate político. El miércoles, horas antes de que comenzara la veda o prohibición de los actos de proselitismo, el Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó la suspensión de tres conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador. Este se ha mostrado disconforme con el dictamen, pero ha asegurado que lo acatará.

La comisión de quejas de la autoridad electoral analizó 36 mañaneras celebradas entre abril y mayo y la semana pasada informó de que en “al menos en 29 de ellas, y durante un total de 469 minutos, el presidente de la República hizo manifestaciones que podían catalogarse como propaganda gubernamental o información que pudiera influir en las preferencias electorales”. A partir de esa consideración, ha explicado este jueves la consejera del organismo Claudia Zavala, emitió una medida cautelar preventiva que fue avalada por el Tribunal Electoral. Finalmente, la misma comisión dio un paso más allá y determinó que la Presidencia debe cancelar la difusión de tres conferencias de prensa que se remontan a los días 5, 6 y 7 de mayo.

El INE ha informado de que “la queja fue presentada por el partido Movimiento Ciudadano (MC) y su candidato a la gubernatura de Nuevo León, Samuel García […]. A decir de los quejosos, se vulneraron los principios de imparcialidad y neutralidad en la contienda”. El organismo estimó que López Obrador se extralimitó y cometió “una intromisión a los procesos electorales” al pronunciarse sobre una investigación anunciada por la Fiscalía que afectaba a ese aspirante. El mandatario ha manifestado este jueves que la orden de la autoridad electoral “se acata y se cumple”. “Yo tengo ahí mis diferencias, considero que nosotros informamos, no hacemos propaganda y la Constitución nos protege. Pero si ellos tienen una interpretación distinta y han tomado una decisión nosotros vamos a respetar ese punto de vista”, ha dicho.

No es la primera vez en la última campaña que el INE adopta una decisión de estas características tras una queja presentada por una formación rival de Morena. Ya lo hizo en abril, cuando su oficina tuvo que borrar los cortes de una conferencia de prensa que aludían a unas ayudas sociales en los Estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Esas manifestaciones fueron interpretadas como propaganda gubernamental. El presidente advirtió después de Semana Santa, coincidiendo con el comienzo de la veda, de que no renunciaría a referirse a sus adversarios políticos incluso en casos de supuesta corrupción que aún no han sido juzgados. Ese pulso, además de las inhabilitaciones de dos candidatos oficialistas en Guerrero y en Michoacán, contribuyó a tensar el clima, pero no es la primera vez que se registran incumplimientos. El antiguo IFE determinó, por ejemplo, en dos ocasiones que Felipe Calderón había violado la Constitución siendo presidente. Y organismo que le sucedió, el INE, apercibió Enrique Peña Nieto en 2015.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, lleva días volcándose en transmitir un ambiente de serenidad ante los comicios. “Todo está listo para que los ciudadanos y las ciudadanas acudan a votar en libertad, con seguridad y certeza de que su voto será contado y respetado para la recreación de nuestra democracia”, ha afirmado este jueves en conferencia de prensa. “En México, tras varias décadas de desarrollo de nuestro sistema electoral, están garantizadas las condiciones para que se vote en plena libertad, con legalidad, certeza y seguridad, a pesar de las condiciones inéditas en las que se ha desarrollado el proceso electoral, el más grande de nuestra historia, derivadas de la pandemia de covid-19″.

En opinión de Córdova, la participación masiva será precisamente el mejor antídoto contra la violencia. “No es la primera vez que hacemos elecciones en un contexto de inseguridad”, ha recordado. “El operativo especial es que todos los órdenes de seguridad pública estén atentos a cualquier requerimiento que haga la autoridad electoral”. El principal propósito de los funcionarios del órgano es trasladar seguridad durante el proceso electoral. “Vamos a recontar todo lo que tengamos que recontar”, ha enfatizado.

El organismo es la institución civil de México mejor valorada por los ciudadanos. E, consejero Ciro Murayama ha destacado que “hay INE para rato” ante la hipótesis de una reforma, que en cualquier caso es un debate que le corresponde al Congreso. El 6 de junio los mexicanos eligen a más de 20.400 cargos públicos. Entre ellos, renovarán a los 500 miembros de la Cámara de Diputados y a los gobernadores de 15 de las 32 entidades federativas del país. Hay más de 162.000 casillas previstas y una enorme expectación no solo por las repercusiones de estas elecciones sino también por unos resultados que medirán las fuerzas del Gobierno. Con estas premisas, el INE insiste en que “Serán las autoridades electorales y solo ellas las encargadas de dar a conocer los resultados” para evitar que nadie se declare ganador antes de tiempo.

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